¡Cuando íbamos a visitarte,
Me tuvo que rescatar,
La corriente, me llevaba
Y a poco estuve de ahogar,
pero salimos nadando
y te vinimos a buscar,
para que vengas con nosotros
y poder juntos estar,
Viviendo aquí en la montaña
Con paz y tranquilidad,
Que le tienes “enamorao”
(y no le puedo reprochar)
Con tu sonrisa sincera
Y tu belleza sin par,
Porque tu, a la par de hermosa
¡eres mujer ejemplar,
¡¡¡¡¡


















