Nunca Le Pedí Nada
Como el anochecer entre los árboles misteriosos,
en la oscura sombra del silencio constante.
Así se cubre la mentira entre un esposo
y el infortunio del amor de una amante.
Esa mujer fue mía solo un momento,
donde se entregaba toda, hasta la sangre.
Hoy es una pena enredada en el viento
y el recuerdo doloroso del amor y la carne.
No fue más que el orgullo de sentirse mía,
lo que en mi amor la amaba locamente.
Aunque nunca supo de mi doble vida,
ni de las intenciones de mi mente.
Ella fue el escape de un fugaz amorío,
el recuerdo de un manantial de una reseca fuente.
Apenas me mira con su gesto de hastío,
con el odio marcado entre la frente.
Nunca le pedí nada, más que este olvido,
del que paso por su vida y siguió caminando.
Nunca le pedí su voz, muriéndose en mi oído,
Nunca le pedí, que me siguiera amando.
Y así mi amor le mostró su crudeza.
Traspasando su alma como si fuera una espina.
Nunca me dijo nada, ni mostró su queja
y sola se fue, arrancándome la vida.
en la oscura sombra del silencio constante.
Así se cubre la mentira entre un esposo
y el infortunio del amor de una amante.
Esa mujer fue mía solo un momento,
donde se entregaba toda, hasta la sangre.
Hoy es una pena enredada en el viento
y el recuerdo doloroso del amor y la carne.
No fue más que el orgullo de sentirse mía,
lo que en mi amor la amaba locamente.
Aunque nunca supo de mi doble vida,
ni de las intenciones de mi mente.
Ella fue el escape de un fugaz amorío,
el recuerdo de un manantial de una reseca fuente.
Apenas me mira con su gesto de hastío,
con el odio marcado entre la frente.
Nunca le pedí nada, más que este olvido,
del que paso por su vida y siguió caminando.
Nunca le pedí su voz, muriéndose en mi oído,
Nunca le pedí, que me siguiera amando.
Y así mi amor le mostró su crudeza.
Traspasando su alma como si fuera una espina.
Nunca me dijo nada, ni mostró su queja
y sola se fue, arrancándome la vida.
PENUMBRO










