se ensombrecerá el momento de la despedida,
dejaré mi corazón acongojado con la ocasión venida,
mantendré la poca serenidad que me quede,
guardaré en un cofre la consternación,
acrecentaré la pena y lograré aislarme,
por medio del silencio y el desánimo,
lo haré sin dudas cuando la ilusión termine,
y malgaste el descontento,
créeme, amor lejano, que no es preciso conocer el beso.
Créeme que no necesitaré la paciencia ni la memoria,
sólo la esperanza y el afecto reposado,
mis pensamientos vagarán por las calles cruzadas,
con nuestro secreto, aprobación, censura o dudas,
entonces, me sentiré en libertad de las ensoñaciones,
me reiré sin decir palabra con sus convicciones,
y cuando descubra el cálido soberano de mis noches,
me inclinaré con presteza ante la tierna memoria,
cuando descubra en la noche que Tú me nombras.
BRISEIS (ANNIE)














