
tratando de darte todo, se fue gastando el espejo…
Intentaba protegerme en los claros de tus brazos
sin saber que dolerían, las espinas del fracaso…
Cuando vi que mis sonrisas, no dibujaban tus gestos
entendí que había perdido el hallazgo de tus besos…
El verano que llevaba, se cubrió de fría nieve
y en el cielo no encontraba las razones de tus hieles…
No se puede abrir la puerta, si el otro pone cerrojos
es entonces que mis huellas, fueron dejando tus ojos…
Duelen tanto los espacios, cuando deseas que te amen
que en un abismo sumerges los sueños de tus altares…
A veces vuelvo a nombrarte mientras mi alma suplica…
Es la noche, que me agita con su manto inconfundible.
La lluvia se hace misterio mezclándose en mis sentires…
mientras espero callada los versos para rendirme…





















