
Cuando algún dolor inesperado,
cruce el cielo de tu frente,
allí estarán mis manos,
extendidas para sostenerte.
Cuando te sientas tan débil
y en el silencio te quiebres;
recogeré con amor tus lágrimas,
hasta que el llanto nos deje.
Ya luego vendrán las risas
a iluminar nuestro mundo;
todo pasa y no hay prisa,
ya conocemos el rumbo.
Así es esta vida, hermana,
sembrada de rosas y espinas,
nunca son tantas las penas,
ni tan pocas las alegrías.
Sabes que compartes mis alas,
si las tuyas están heridas.
¡¡ Arriba !! alcemos el vuelo,
queda mucho por andar todavía.
Recuerda que es largo el camino
y hay sorpresas en cada esquina.
No perdamos el asombro,
ni la fe que nos ilumina.
¡¡ Vamos a conquistar el mundo !!
Toma mis manos, amiga.
No detendrás tu esperanza,
porque a la mía está unida.
Te presto un rato mis alas,
si las tuyas están heridas.
Ya nos sorprenderá el verano
y volveremos a ser golondrinas.
























