
Una luz se filtra por la ventana,
observo el patio interior de la casa,
y es allí donde limpio mis lágrimas latentes,
escondidas en las pupilas entre sedas blancas,
no deseo esperar ya, debo dejar una historia vacía,
y salir airosa de este naufragio del pasado,
necesito una cascada de aguas claras y un cometa,
cruzar el puente de recuerdos tiesos e indescriptibles,
sobre tiempos polvorientos, pisoteados, oscuros.
La suerte esta echada, quiero ahora pasadizos nuevos,
plasmando versos con el alfil y la reina,
razonando sus lugares justos, en el juego de la vida,
canalizar la melancolía sin deriva,
presa de obstinados silencios y remotos asombros,
allanador de cantaros rotos y sentimientos de lata,
ilusiones desnudas envueltas en velos negros,
interrogantes arrojados al fuego, sin lumbre.
Es absurdo que todavía, te piense,
razono y subo el volumen de la nostalgia,
y avanzo decidida a buscar la luz en mi recodo,
la que separa el cáliz de la vida de la muerte,
la que ondea en el manantial sin brillo,
la que colorea las pistas de mis vuelos,
con flores de verano que pueden durar hasta el otoño,
que se esparce en un jardín de tulipanes en mi mesa,
No deseo amor prestado y aun con porfías y rocas,
minimizando las causas y los efectos,
que en su momento me dieron vida en el regazo,
pero no supieron esas estrellas elevarme a la gloria,
solo vestida de memoria invoco tu luna inmóvil,
y salgo con una sonrisa dibujada en la tarde,
un sol cómplice, un arroyo saltarín, un corazón de marfil,
que me digan: TE QUIERO.
BRISEIS















