Porque siempre he esperado tu llegada
Porque siempre he querido hacerte mía
La fe convirtió en llano tu montaña
La esperanza fue el quicio de tu puerta
El querer fue la entrega apasionada.
Inútil ya es la fe, pues que te tengo
Inútil, pues te abrazo, es la esperanza
Sólo queda el amor, vital, eterno
Sólo mi amor, el resto todo pasa.
Madrigal














