
Pusiste tu cuchillo en mis entrañas
y sin habla amenazaste mi sentir,
sin discutir con el amor que te daba
echaste al agua hasta el último ollín.
Repartiste tu ausencia sin escuchar
el palpitar que se agitaba en sollozos,
cuencos rotos derramando el jamás,
cenizas al mar de los sueños rotos.
Rehuiste del furor del antes
cerrando las calles a mi tránsito,
cántico al luto que la sangre
tan fuerte me late por tu pálpito,
Desahuciaste al destino
por el que fuimos deslumbrados,
apagaste sin gastarlo el suspiro
que llevamos vivo y tan ahondado.
Dejaste mis manos tan llenas
y una cadena atada a tu sendero,
un continuado ruego a las piedras
que me echas si me acerco.
Se te fue de las manos el puño
y en conjunto me sacaste de tí,
sin sentir mi sentimiento profundo
atando un nudo a cuanto te dí.
Esencia

















