Por favor,
El día en que me muera pido para mi cuerpo
Que lo incineren al alba, a la hora de los pájaros
A la hora en que se baña de humedades de rocío
los valles y las montañas.
Que las cenizas las tiren a un río de aguas de plata
y sus cauce viaje lejos llevando su fúnebre carga.
Y que el viento transporte como humito a mi alma
para que sigan elevándose los sueños que ella guarda.
Que suenen todos los bombos y repiquen las campanas
y que la gente no sufra porque un poeta se marcha.
Solo al menos que recuerden algunas de sus palabras
y no vayan a afligirse si pa’ funeral no alcanza,
Solo soy poeta pobre que vivió de la esperanza
de acortar con ilusiones al amor de la distancia.
Sueños que nunca se obtienen, poetas pobres que mueren
sin nunca llegar a nada.
Pero cuando la noche se transforma en sentida serenata
y la luna abrillanta a la noche en noche clara,
Aparecen los compases de charangos y bagualas.
La poesía transformada en canto y el canto en serenata,
Reviviendo a tantas horas en las letras dibujadas.
El día en que yo me muera que por mi no corran lágrimas,
Solo que quemen mi cuerpo y den mis cenizas al agua,
Que el viento hará su parte llevando en humo mi alma.
A esos poetas que mueren sin pedir nada de nada, pero dieron a las canciones las letras que sueña el alma.
Esta es una letra de mi autoría pero que fue corregida por alguien más, para que tuviera mejor resonancia, por esa razón a esa persona mil gracias…
Ángel negro





















