Pa’ que decir lo que siento, si me encuentro solo,
Pa’ que gritar al cielo de cosas que no conozco,
Pa’ que alzar mi voz si los que oyen son unos poco,
Me han tratao de ignorante y algo más,
Por solo decir palabras que duelen a los demás,
O tal vez a algún patrón que no le gusta que le digan la verdad,
Porque solo conoce la suya, que es hambre pal que viene de tras,
Ande quedo la confianza del hombre que antes existía,
Ande quedo la palabra que tanto valor tenia,
Esa que con el tiempo transformaron en ley,
Pa’ que no se olvide lo que usted no debe hacer,
O pa’ que otro pueda hacer lo que usted no debe,
¡Cuantas cosas hay por arreglarse en este mundo tan descontento!
Cuanta decencia se debe de impartir, pa’ que el hombre empiece a sentir,
A cuantas ideas soñadoras abra que poner en el intelecto,
Pa’ que entiendan que lo imperfecto son cosas que no se añoran,
Que triste es sentirse vacio solo pa’ hacer callar la garganta,
Y dejar que el remanso destino valla tejiendo la farra,
Haciendo que el hambre y la injusticia te deje mirando pal otro lao,
Añorando un pasao que viene por un presente después,
La vida es presente y el futuro esperanza,
Lo que viene después solo son las ansias de hacer algo mejor, y dejar lo peor pa’ después,
Cada cual se acomoda a según va viviendo,
Mientras las miserias del intelecto nos van charqueando el cuero,
Dejando que los cuervos se lleven el resto,
No hay resigno ni hay tristezas, de los pies a la cabeza todo se quema por dentro…
Ángel negro












