Que fue llegando poco a poco
Por la sombra de tu ausencia.
Como hilando en aventura
la escalera empedrada de un recuerdo.
Me fui haciendo al dolor,
de despertar tendido
Varado en el puerto secreto
de la muerte,
con un timón en la frente…
Clavado, en el fondo del silencio:
Mostrando una cruz un verso,
un reloj perverso una yaga…
El adiós,
que vale mas
que un retazo de perdón, en el infierno.
Me he visto obligado
A olvidar perdonar
para que se cumpla lo pactado…
Tu voluntad.
Podría, y con seguridad
seguirías reinando.
Pero en ese corazón roto y vacío,
no quedará más que el frío
que avala en lamento.
Y con lamentaciones,
se haría un desierto,
donde antes era verde, el amor.
Eso, me haría tan culpable como vos
por hacer del perdón el vicio
que sostenga el péndulo de un orgullo tonto,
que descanse en paz, en el error.












