
"He tomado a mi propio corazón entre las manos
e igual que fuera un ave con sus alas lastimadas
reposó su llanto entre mis palmas cansadas…"
Susurró sus sueños con tanta nostalgia
que sentí traspasar la piel con cada imagen recordada…
Le bastó un latido para convertirse en mar
donde dejé que cayeran mis lágrimas también…
Allí… ahogamos nuestras penas,
y nos convertimos en cómplice de la noche
para escribir los versos más hermosos al amor…
Allí… nos volvimos a perder…
Entibió como pudo cada poro de mi ser
trayendo el ayer en un barco de papel…
Nunca usó brújulas ni guías…
solo el instinto de “querer”…
Acerqué mis labios a su esencia
y también le susurré…
Agradecí la fortaleza con que me ayudó a crecer
y la libertad con la que me enseñó a soñar…
Besé el último latido y dormí con él…
¡Pobre corazón…custodio de esta alma solitaria…!
Cofre de mil horas que no callan…
Apasionado de la vida…
que hoy despide sin palabras…
















