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corrí a las arenas
cálidas del desierto
con mis manos
te dibuje en ella
luego baje
a la mar turbulenta
en las olas
vi tu figura efímera
con mis ojos
soñé con ella
al tropezar con la noche
vi tu sonrisa de miel
en cada estrella
con mi boca
te devolví la sonrisa
en la luna vi tu obra
debajo de las piedras
Había cariñitos alegres
Debajo de mi piel
Había vestigios tuyos
ante el espejo veía tus ojos tristes
en mi andar eras mi baston
en la mar mi faro luminoso
en mi vida
mi fe, mi esperanza
en mis lágrimas
te veía
en cada una de ellas
me consolabas
y si yo mortal hombre
las soplaba
salian mariposas de colores
con mis oraciones al cielo
con mi queja con tu fuerza
si abría mis ojos
tu creación perfecta me sorprendía
cuanta hermosura
cuanta vida hermosa nos ha sido dada
mis manos envejecerán
y juntitas en la noche
no me alcanzaran para darte gracias
cuando baje al sepulcro
y mi alma se libere
de mi cárcel de anhelo y llanto
en ese instante te diré de nuevo
gracias!
mi vida fue una gran lección
me ire quien sabe a donde
a otros mundos quizás
a donde no me sigan
los odios del mundo
tus manos inefables
cogerán las mias
y allí la voz de mi alma te preguntara
en silencio y con angustia
¿ me guiaras a tus lares

WILLIAM JIMENEZ T.
poesia #1. enero 2010
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