cierra tus ojos cansados,
déjame estar y velar a tu lado,
contemplando arrobada tu imagen,
acariciando tus labios dormidos
con mis pensamientos…como yo imagino;
amando el calor que irradias,
sintiendo muy cerca tu rostro sereno.
El aire se leva en ese momento,
cuando tu, dormido, cuando yo, despierta,
soy señora y dueña de cuidar tu sueño.
Y en la penumbra de la habitación,
bañada apenas de luz de un lucero,
para no dejar que te vayas solo,
en sopor profundo que te lleva lejos,
acerco a tu boca mi cálido aliento,
y cuando sonríes, me subo a tus sueños.


















