
Alta marea con el incienso de una marejada,
el polvo de la espuma que llega a su cúspide
crecido el cielo ante el mar que se va y no vuelve
entre sus olas la liturgia de un cuerpo arrastrado a lo profundo,
que lo ahoga y lo envuelve entre el limo verdoso,
ya en la interperie nadie lo descubre va arriesgado a morír
náufraga y pérdida se va yendo a solas al ritmo de las olas.
Invisible quietud con su brisa oreando
danzando al son de muchas voces con ecos,
desnuda ante el tiempo con temblores ante el frío
¿Hacia donde me llevas? Ladeandome y girando de un lado a otro,
con las aves allí mirandome y batiendo sus alas
con una niebla que posee a mis labios crudos y agrietados.
Ciega, muda ante los misterios de este Océano
donde hoy escucho de míl maneras lo que el hombre no oye
y junto con este dolor observo la piedra y su erosión,
pero debo flotar para elevar mi cuerpo y nadar, nadar y nadar
recuperando mis energias hasta llegar a la orilla,
donde callada ya no recordare
¡Y las llaves de mí corazón en el fondo
del mar se hundirán ancladas en la arena quedarán!
Yanisbeth
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