
Bajo las hojas de un gran árbol me oculté,
allí veía caer una a una las tristezas de mi cielo…
¡Bendita soledad que acaricia mis sueños
y los arrastra en laberintos en que pierdo…!
El alma se había quedado acurrucada en un rincón del cuerpo…
Allí temblé… vaciando mis sentidos para no morir sin sentirte otra vez…
Levantando la vista me pregunté cien veces
¿por qué tuve que amarte?¿por qué tuve esta suerte…?
si el eco de este llanto no llega hasta tu mente…
El frío me recorre la piel sin sostenerme
murmuran mis auroras razones que no entiendes…
Yo quise de ti todo… y nada recibí…
migajas me dejaste de amor sin compartir…
Pensar que cuando estabas tan cerca de mis labios
los besos como flores llenaban los rincones…
Y yo que ilusa era pensaba en primaveras
cuando tu nieve blanca llenaba mi existencia…
Levanto la mirada… pues alma ya no tengo
y el árbol que me abraza derrumba mis silencios…
No puedo alzar el vuelo…
y llegan a mis rimas dolores que no quiero…
Sangrando las heridas recorro lo que queda
en esta soledad que lleva tu presencia…
Se seca cada verso… en huellas que se pierden
pregunto nuevamente ¿quién hallará mi suerte?











