
Has corrido tanto que los pies no pueden dar un paso más.
Detienes la marcha… casi sin pensar.
Mientras va muriendo la noche tan lenta
porque no ha encontrado en ella una estrella…
Te hace compañía en horas tan solas
y se mezcla en ti enviándote odas…
Golpean la puerta de tu alma fría
los versos que llegan ardiendo en cenizas…
Su nombre proclamas… te angustia sus ausencia
y tu pluma quiere quitarte la pena…
Se embriaga en tus lágrimas bebiendo tristezas
y en sus trazos quedan las huellas perfectas…
Llega en bendiciones aquella tormenta
bañando tu cuerpo… por dentro y por fuera…
Sumerges la vida… en pos de esta guerra
que te ve vencido en tu propia tierra…
Extrañas sus manos cerquita de tu alma…
Extrañas sentir sus tiernas miradas…
Extrañas la vida brotando en rincones…
Extrañas sus besos probando tus soles…
Los pasos no seden frente a los recuerdos,
si no alzas el vuelo morirás de nuevo...



















