
¡Ay amor que me invades como luz de una estrella!
En recónditos valles donde moran mis sueños
se dibuja tu rostro con colores de cielo…
Y tus manos recorren más allá de mi piel,
transmitiendo a mi alma el calor de saber
que arrebatas suspiros embriagados en besos
donde puedes oír el latido en mi pecho…
Y te miro a los ojos… refugiándome en ellos
sorprendiéndome vas, endulzándome dentro…
¡Ay amor que condenas la pasión que despiertas
a saciarse en tus alas esperando respuestas!
Sensaciones de lluvia, refrescando la tierra…
Sensaciones del aire… perfumando el lugar…
Manojito de flores, que ocupando mis brazos
embelesas mis ojos, deslumbrándome más…
En mi espalda dibujas tus benditos secretos
mientras nacen los ecos del amar sin final…
Entre sábanas blancas hoy se escribe de nuevo
el camino que juntos comenzamos a andar…
Y compartes conmigo cada bello momento
que atesoro por dentro y los quiero gritar…
Porque me haces feliz… cuando dices “te quiero”
en acciones que encienden este humilde mirar…
Si te ausentas un rato… se me angustia la vida
sin embargo te llevo tan grabado en mí
Que al cerrar estos ojos… yo te sigo teniendo
en la piel que te lleva en aromas y en rezos…

















