
por qué en tu indiferencia mataste mi fulgor…
Llenaste mis vacíos en noches de pasión
y ahora me arrebatas la magia del amor…
Te miro y no comprende mi pobre corazón
cómo pudo tu cuerpo mentirme sin razón…
Hacer que le creyera que yo era su motivo
sabiendo que era un juego… marcado del destino…
Te miro… acongojada, no puedo retener
las lágrimas que brotan en poros de la piel…
Pensar que me decías que en ti renacerían
las ansias que algún día me arrebató la vida…
Ahora en la distancia me ignoras totalmente
como si nunca hubieras besado mis corrientes…
Y yo desde mi alma… te digo simplemente…
que seas muy feliz… con todo lo que tienes…
y pongo entre tus manos pedazos de mi alma
a ver si los arrojas al fondo de tu ser
y allí hallen consuelo o mueran para siempre
los gozos que se alejan para nunca volver…
Te miro y no comprende mi pobre corazón…
cómo pude enredarme en tanto desamor…
Cómo pude creer que yo sería feliz
con alguien que no tiene respeto en el sentir…
Arrojaré los sueños… tan lejos de mis pies…
No quiero remontarlos de nuevo en mi ser…
Y apagaré los versos que brotan como el agua
del manantial que llevo en blancas esperanzas…
Porque ahora comprendo que nunca poseeré
un amor verdadero que me haga su mujer…
Porque ahora comprendo y me duele saber
que ya no tengo nada… nada para ofrecer…












