Siempre te gustó mi ropa
y tratabas de tenerla en tus manos.
Nunca quise negarte nada
y un día traté de dártela a cambio de la tuya.
Fui desnudándome, poco a poco,
ante tus ojos llenos de amor.
Tú, sin embargo, sentiste vergüenza de hacerlo
y yo no te obligué.
Quedé desnudo y tú vestida ante mí
pero estaba satisfecho.
Así viví mucho tiempo
y los días eran cálidos con tu presencia.
Pero llegó el invierno y el frío se adentró
en lo más profundo de mi alma.
Sin decir nada sufría y paciente te esperaba
pero no te vi llegar.
Así supe que eras cruel
que todo tu interés era aquel traje.
Pero el sol volvió a salir
y han vuelto a florecer los campos de mi alma.
Como un hombre primitivo a las puertas del siglo XXI
me he vestido con hojas frescas,
y en el camino hacia tu morada
me encuentro con las burlas y los ojos asombrados de todos.
Espero que llegue la noche para poder verte a solas.
Y como lo hacía antes para hablarte de amor en los buenos tiempos
esta vez he venido
a pedir por piedad mi vestimenta.
Espero que llegue la noche para poder verte a solas.
Y como lo hacía antes para hablarte de amor en los buenos tiempos
esta vez he venido
a pedir por piedad mi vestimenta.
Al desnudo... Prueba de amor tuya cuando entregas todo de ti por la que inspira tus versos, por la que el corazón está en su rara y discreta pulsación, latires fuera de lo normal, bombeando amor. Preciosa entrega de amor a la musa.
Hasta pronto, mi estimado y respetado TADEO.
Tu siempre amigo: Lágrimas del Sol.
Buenas metáforas para describir esa entrega al ser amado, cuando uno se desnuda del todo y se llevan el contenido esencial que nunca ya es devuelto, un cordial saludo Tadeo, muy vello éste versar