Eleuterio era un bohemio,
Y bolche solariego,
Vivia de cabarulo, en Once.
Cafisho y milonguero,
Azulgrana o canalla.
Era capanga en Mataderos,
No tenía mucho seso en la capocha,
Al enamorarse de la morocha,
hija de un troesma careta,
todas la semanas apretaban,
ajoba en el piso e´ la agreta.
Se lo viose noctambulo en Alsina,
Esperando el bondi a Finisterra,
Al amparo de un vodka trucho,
Fisgoneado de cerca por un cana.
En Tigre conoció una mina,
Rubia pero medio bagarto,
Se internaron en el telo,
Y al amanecer sureño,
Tomaron un feca en Babieca.
Y el sábado por la noche,
Fueron a ver Memphis la Blusera.
Y se enontraron con Don Orozco,
En el bar de los vasos rotos,
Abrazado a la flaca Jenny,
Media trola y fiestera,
Hija del sordo Carulo,
Y se mandaron los cuatro bestiunes,
Desorbitados los ojos, cansados
en el Rosedal de Palermo,
los encontró un zorro,
y los zarpo al calabozo.
Y por gracia del Señor,
Los zafo un boga gomia.
Facho, bacán y morboso.






















