Ahí, sentada la dama en su estadio
bajo la sombra de su techo sombrío,
espera por el amor no conocido,
suspira en silencio... respira quedito.
Ahí está la dama bajo su aureola,
soñando, ansiosa de saberse en la alcoba,
con aquel varón que su amor le acomoda,
con un sujeto que su pasión... le desborda.
Ahí esta ella, suspirando y murmurando no se que cosas,
hoy el poeta le recita desde su ventana próxima,
los pocos versos que ella ignora; le robara el corazón
en pocas horas, serán amantes... será la gloria.
Ahí sigue ella, sabiendo ya que la espera cesara,
que algún inca lejano su amor conquistara,
se llevara su vida, su alma, su respirar,
la hará feliz y de llorar... nunca mas.
BLASON












