Enciendo un cigarrillo más,
Y su humo me envuelve pensativo,
Amigo dime tú: a donde van
Las almas solitarias?
Por que vagan erráticas?
A la sombra de un camino,
O tras el silbido de un tango perdido.
Dime por que tantas penas,
En los seres solitarios?
Si acaso no encontrar una calida mano,
Que acaricie las mejillas húmedas,
Por tanto descuido…
Vida dímelo tú, por que el amanecer límpido
me resulta esquivo?
Enciendo otro cigarrillo,
Y la pregunta flota en mi sien,
Y me golpea trémula de fastidio,
Al no encontrar respuestas,
A mi irresoluta cuestión,
A donde van las almas solitarias?
Cuando el camino pedregullo,
Lastima mis pies cansinos.
Enciendo mi último cigarro,
Y ahora pienso que eres tú,
Arcano y blanco humo,
El que nublas mi mente,
Y creo que de ti, humo intransigente,
Esta noche no encontrare respuestas
A mis cuestiones más urgentes.















