Sus dotes de negros mastines,
Las damas de Verona imploran,
Volved a la fuente del vulgo,
Lo que tu testosterona atesora.
Revientan de mundanal goces,
En nocturnas y decadentes bacanales
Patricias de amor vendido,
Mieses del averno de Trieste.
Atesoran infértiles, amor inerte.
Cuando la noche se hace presente,
Y en sus harapos bohemios,
Rocas rosas de azufre candente.
Reciben hipercopulas de amantes austeros.
Daría un minuto mas de brisa,
Por pasear en tus canales sin góndola.

















