Los lobos aúllan hirientes
no duermen…
el búho observa, dorados ojos
la intrépida sombra del caminante.
Perdido en la noche de los
Antiguos Cárpatos, la niebla
Arbórea mixtura de ancestral rito.
Internado en la somnolienta tiniebla,
Buscas salir de tremenda espesura.
Rostro pálido la luna sádica,
Insurrección en tu mente,
La paranoia te enceguece.
Miras a derecha a izquierda, cuidado!
Duendes de la foresta,
Rumanos de antaño.
El viejo camino espeso,
Apuras tu marcha, das vueltas…
No hay nadie, respira profundo
El conde te espera.
A lo lejos divisas el castillo,
Miles de almas te esperan,
Recuerdos de combates intensos,
Bruma de bosque eternos,
Condena de mortales cautivos.
No te apresures! Ya estas cerca.
Tu corazón late acelerado,
Sientes su sonido en tu cabeza
La niebla cubre tu cuerpo,
Las aves nocturnas se proyectan
Y revientan tu sangre helada.
Es la hora, trémulo de valor,
La vieja puerta de madero te aguarda.
Prepárate viajero, iluso:
Blad el conde te espera.
Es tarde en los Cárpatos,
La niebla cubre los añosos bosques
Lúgubre al alba, las almas reclaman
Por el viajero perdido,
El inefable espectro desaparece,
Solo una estaca quedó de su
Romántica aventura,
Nunca más lo vieron en la comarca
Registros de él se perdieron,
Ni rastros de sangre, dejaron su huella..

























