
Para qué quiere la manta
en las noches del invierno,
también se puede abrigar
en las llamas del infierno.
Tienen algunas mojeres
una curiosa costumbre,
les gusta tener al humbre
dormido entre entumeceres.
Ya que están ahí sus poderes
abrigan bien su garganta,
pues siendo la noche tanta
nos dejan sólo el consuelo;
el humbre ya tiene pelo,
para qué quiere la manta...
Así, perdida su voz,
qué fácil resulta luego
domesticar a un borrego
sin falta de ser feroz...
Y si escapare una coz
te frota el hocico tierno;
ésta es su ley de gobierno,
a un burro bien se le calma
dándole un dulce en la palma
en las noches del invierno.
Te tendrá, ya se repite
desde el principio a esta parte,
tengas o no baluarte
no existe un dios que lo evite...
Tendrás que aceptar su envite
postrando tu costillar
que viene su mano a amar,
siéntela como te alivia,
que uno entre sangre tibia
también se puede abrigar
Por eso en mi soledad
confieso que tengo miedo
tanto es así que me enredo
al verte en mi intimidad.
Pues ya voy teniendo edad
-asomóse lo paterno-
de convertirme yo en yerno
aunque sea necesario
reescribir el diccionario
en las llamas del infierno
------------- pajarraco_bizco ------------












