
Con una pastilla que me haga dormir
por no haber tenido ese calor de ti
no quiero sentir el dolor que me da
haberme abandonado, aislado de nada
ya no pretendo respirar, solo viajar
que me destrozen, que me incineren
pero, no puedo dejar de ver la foto
ese deseo insostenible, esa rasquiña
me corre por todo el cuerpo, me intriga
algo que es difícil de aguantar, hiere
por eso, me desaparezco y no saber
el trato que esa vez tuve, no volver
lo único cierto, es cerrar los párpados
permitir que el alma sea absorbida
por todas esas injurias que he vivido
retomar los latigazos que sangran
porque no existe nada me haga abrir
el corazón está con candado, sin llave
saciar tanta hiel tanta peste, y más
quedar nauseabundo, andar lo inmundo
por favor, ¡no me busques, no me veas!
si me encuentras, deséchame de inmediato
solo seré un estorbo que mancha el camino
de pensamientos hostiles, de líquido nocivo
y eso no sería apropiado para tu bienestar
prefiero la celda que me desmantele, quiebre
para así, se lleve lo impuro que te ha tocado
no merezco la salvación, ni pido una rendición
de hecho, no habré de existir, solo fui un aire
mientras lo hediondo me alienta, soy un peligro
ya no continúo ésta vida letal, solo soy un hueco
donde habrá de enterrar quién fue ese antes
y de tal manera, ningún conjuro habrá de levantar
porque, solamente, necesito una obscuridad
del cual no surga nunca, quede en ese incógnito
por ende, mejor he de habitar en el letargo
esa pastilla hará la gran obra en mi habida
el silencio, el soplo, conduce a mi ser, la ida.
©José López










