
En este tiempo cruel con su egoísmo
se derrumba tu cuerpo por decreto,
inerte por el hambre y sin respeto
del mundo que te observa con cinismo.
Si de tanto sufrir ya no sufría
de que sirve seguir este boceto,
amasijo de carnes y esqueleto
ejemplo prematuro de elegía.
Es hora de pautar con la sicaria
el destino final de esta alma en pena,
que no sabe de rezo ni plegaria
y que acepta encogida su condena,
enviada por incólume emisaria
que aviesa en su crueldad, se vuelve obscena


















