y en cada palpitar siento la vida,
aquella que a tu lado siempre ansío,
aquella vida tan apetecida.
No dejes disolverse aquí en mi pecho,
las ganas para siempre de tenerte,
quisiera estar contigo aquí en mi lecho
para que sepas cuánto sé quererte.
Mi corazón está en tus manos vida mía,
aquellas tus manos maravillosas,
las que a mi corazón de noche y día
lo cuídan como a su ramo de rosas.
Quisiera que tus manos, cuando muera,
cierren mis ojos con mucha ternura.
Mi corazón está en tus manos, de manera
que quitan de mi ser toda amargura.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 26/07/09







