
en tu simple ser, de alma tan buena.
Mi niñez fue tuya, en manos contenta,
jardín que a mis ojos llenabas de fiesta.
Por nada cambiaba las tardes completas
sembrando las flores, regando la tierra…
Por nada cambiaba tejer alboradas,
fragancias de dulces por toda la casa…
Bendita niñez sin males, sin quejas,
en tus manos tibias dormía mi siesta.
Ojitos de asombro relatan los cuentos
que en tiernas caricias duermen en el pecho.
Recuerdo tu pelo; la risa en tu boca.
Recuerdo tus ojos llenitos de auroras.
Recuerdo tus manos, curtidas al viento,
las líneas marcadas en el rostro viejo…
Mi voz siempre lleva, tu dulce recuerdo
y hoy que estoy sola, rescato momentos.
Quisiera volver corriendo a tu casa,
ser niña de nuevo, guardarme en tu falda.
Quisiera tu abrazo apretando fuerte
saberte tan viva… saberte presente…
Quisiera un minuto, besarte en la frente…
Decirte al oído cuánta falta me haces…
Y cierro los ojos… te llamo en silencio…
Sintiendo tu abrazo… se entibian mis rezos…






















