por otro cariño sólo me dejaste,
tú no te imaginas lo que yo he sufrido
porque a nuestra hija también la olvidaste.
Ella me pregunta cada día que pasa:
-¿Por qué mi mamita nos abandonó?
¡Es que no le gusta esta nuestra casa?
dime papacito ¿por qué nos dejó?-
Yo le digo triste, que ya tú estás muerta,
y a sus dos ojitos los veo llorar.
Si algún día vienes y tocas la puerta,
que no se te ocurra quererla besar.
Ella no imagina que me traicionaste,
crée que estás muerta y eso es lo mejor.
Yo le digo siempre que tú la cuidaste
para que ella nunca te guarde rencor.
Si vieras lo hermosa que está nuestra hijita,
y cuando sonríe se parece a tí,
tiene tus cabellos, tiene tu carita;
gracias por dejarla sólo para mí.
Sigue tu camino con ese farsante,
de pronto imaginas que es para tu bien.
Con nuestra pequeña seguiré adelante,
creo ser buen padre... y madre también.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 18/05/05
















