tu mirada el hechizo que me atrapa,
y tu sonrisa el ánimo que me devuelve la ilusión
que me quita toda culpa.
Dulces son tus ojos
producto del encanto,
como esos hay pocos
bendito sea tu llanto.
Tu mirada me parece
dos fuegos encendidos,
tu risa me enloquece
y pierdo los sentidos.
Luceros en la noche
mi guía en la desesperación,
su fuerza me consume
mientras pierdo la razón,
Tierno faro
que iluminas a mi corazón,
alimentas mi espíritu entero
con mucha sazón.
Las flores conforman tu esencia
y tu piel es suave como pétalos de rosa,
tanto que al sentirla me roba la conciencia
no faltaba más, mi bella princesa.
Son tus palabras la más dulce melodía
un bello cantar que me llena de vida,
y me sumerge en un sueño, en la más profunda alegría
en el júbilo de tenerte cerca, mi niña linda.
Es este amor un sentir que me domina
una llama que a mi corazón agita,
un pequeño destello que me ilumina
en la más profunda oscuridad.
¿Oscuridad?
Oscuridad es lo que siento
cuando no te veo, cuando estas lejos
pues tu ausencia me llena de miedo
de no volver a ver tus bellos ojos.
Autor:Oscar Gonzalez Pineda









