
No puedo dormir y me arrebato en pensar
lo que pasa por tu mente…
Te veo como un ser cargado de nostalgia
sumergido en llanto profundo,
a causa de los sinsabores de la vida…
Te veo… triste… y sollozando…
Que he perdido el sueño y la vigilia…
Bajo la tormenta que te aqueja
se escriben los versos que te acarician…
Tratando de salvarte simplemente
o de llenarte un poco más el día…
Te pierdes en el abismo del problema
y vas apagando las llamas que tenías…
Y en broncas me sumerjo en la impotencia
por no poder ayudarte en tu agonía…
Se cubre el cielo de negras despedidas
y en tu cara sólo asoma la porfía
de saber que llegará de nuevo el alba
y no tendrás amor para empezar la vida…
Se pinta de tormentos mi alma en pena
porque hace suya tus melancolías
y en un intento de tenerte en su recodo
va encontrando de apoco la agonía…
No puedo acariciarte…
No puedo sostenerte…
No puedo ni siquiera abrazarte con mi suerte…
No puedo arrebatarte la sonrisa…
Ni hacer de mí la historia de tus bienes…
No puedo poseerte en la lujuria
de un sueño que no tiene su vertiente…
Son tantas negaciones que detienen
el paso que me guía hasta tu vida…
Que no entiendo razones cuando pienso
que lo daría todo por saberte bien mi vida…
Y se marchitan ya mis ilusiones
entendiendo que tras ella correrás…
Y a pesar de sentir que fui pequeña
a tu mundo de triste soledad.
Te escribí con el alma de mis versos,
te sentí con latidos de mi ser…
Y dejé que tus alas me dejaran
enjuagando las ternuras que grabé…
Sin tus cielos cerraré todas mis puertas…
Al amor ya nunca le abriré,
sin embargo escribiré la primavera
que vivimos endulzándonos ayer…
Y vendrán a profesar viejos rumores
la desfachatez con que te amé…
Más me vale respetar mis sinsabores
a creer que en quererte yo fallé…
Corazón que te entregue sus secretos,
que divulgue la armonía que hay en él
esperando encontrar en ti las flores
de un racimo de esperanza que te hurté…
lo que pasa por tu mente…
Te veo como un ser cargado de nostalgia
sumergido en llanto profundo,
a causa de los sinsabores de la vida…
Te veo… triste… y sollozando…
Que he perdido el sueño y la vigilia…
Bajo la tormenta que te aqueja
se escriben los versos que te acarician…
Tratando de salvarte simplemente
o de llenarte un poco más el día…
Te pierdes en el abismo del problema
y vas apagando las llamas que tenías…
Y en broncas me sumerjo en la impotencia
por no poder ayudarte en tu agonía…
Se cubre el cielo de negras despedidas
y en tu cara sólo asoma la porfía
de saber que llegará de nuevo el alba
y no tendrás amor para empezar la vida…
Se pinta de tormentos mi alma en pena
porque hace suya tus melancolías
y en un intento de tenerte en su recodo
va encontrando de apoco la agonía…
No puedo acariciarte…
No puedo sostenerte…
No puedo ni siquiera abrazarte con mi suerte…
No puedo arrebatarte la sonrisa…
Ni hacer de mí la historia de tus bienes…
No puedo poseerte en la lujuria
de un sueño que no tiene su vertiente…
Son tantas negaciones que detienen
el paso que me guía hasta tu vida…
Que no entiendo razones cuando pienso
que lo daría todo por saberte bien mi vida…
Y se marchitan ya mis ilusiones
entendiendo que tras ella correrás…
Y a pesar de sentir que fui pequeña
a tu mundo de triste soledad.
Te escribí con el alma de mis versos,
te sentí con latidos de mi ser…
Y dejé que tus alas me dejaran
enjuagando las ternuras que grabé…
Sin tus cielos cerraré todas mis puertas…
Al amor ya nunca le abriré,
sin embargo escribiré la primavera
que vivimos endulzándonos ayer…
Y vendrán a profesar viejos rumores
la desfachatez con que te amé…
Más me vale respetar mis sinsabores
a creer que en quererte yo fallé…
Corazón que te entregue sus secretos,
que divulgue la armonía que hay en él
esperando encontrar en ti las flores
de un racimo de esperanza que te hurté…











