que me desespera, que acaba con mi razón,
es que cada instante es una eternidad
llena de sufrimiento para este corazón.
Y son estas penas, llantos en lo profundo de mí ser
llagas que no cierran y no cerraran hasta poderte ver,
gritos en silencio que tu nombre llevan
que en mis momentos de desespero a ti te llaman.
Es este sufrimiento, motivo de mí querer
fantasma de mi noche que no me deja ya dormir,
y cuando al fin lo logro y en mis sueños te he de ver
despierto al día siguiente al tormento de vivir.
A la agonía de sentirte lejos, incapaz de decirte lo que siento
incapaz de dejar de pensar en ti, sufriendo al paso del tiempo,
sin poder decirte que te extraño, que te quiero, que te necesito
que me pongo a ver las estrellas, mientras tu imagen en mis recuerdos contemplo.
Y veo como pasa el tiempo, inerte sin vida
tan lentamente cuando no estas conmigo,
lo siento tan vacío, tan lleno de nada
no tiene razón, le falta algo.
¡Le faltas tú!
Le falta tu mirar, el dulce brillo de tus ojos
su belleza hechizándome de nuevo,
esas dos perlas de luz, luceros hermosos
que atrapan a mi corazón, que lo dejan cautivo.
Preso en tu voz
en aquellas palabras surgidas de tu boca, de tus tiernos labios
devolviéndome la luz…
iluminando mi vida, llenándola de sueños.
Y te sueño siempre en mis pensamientos te llevo
guardada en el fondo de mi alma y mi corazón
y si cierro los ojos tu sonrisa veo de nuevo,
pero al abrirlos me lleno de desesperación.
Y ardo por dentro cada momento que te extraño
cada instante lejos de tu sonrisa,
me quemo pensando en tu nombre sin poder contener el daño
¿Y que soy yo sin ti? Si de mi mundo tú eres la diosa.
Eterna alegría causarías en mí, si te pudiera ver por siempre
si tus bellos ojos pudiera admirar por toda la eternidad,
pues tanta dicha me produces al verte
tanto gozo al contemplar tu belleza y su inmensidad.
Pues verte es tan bello
pero más bello es quererte,
soñarte todo el tiempo
y en mi corazón tenerte siempre.
Y así paso las horas, la tortura de este tiempo
pensando en ti, recordando tus ojos, soñando con verte,
pues eres la princesa de mis sueños, la razón de mi universo
el porque de mis suspiros, así paso las horas gritando tu nombre.
Autor: Oscar Gonzalez Pineda









