
y descubro tu cara sonriendo a los vientos…
Tomo uno a uno los instantes vividos
y me sumerjo en ese vacío de no tenerte conmigo…
Mis manos tiemblan… cual paloma herida
envuelta en la tristeza que no deja.
Así… voy consumiéndome de a poco…
Sumergida en ti… llorando la imagen que me queda…
Intento rescatar la tibieza de mi alma
y solo logro hundirla en el quebranto de la nada…
Beso en tus ojos… el brillo más hermoso
donde solía descubrirme enamorada, siempre enamorada…
Reflejo de un ser que se ha llevado todo
menos el amor con que lo he protegido siempre…
Levanto los pedazos y no logro sostenerlos…
Inmutable ante la realidad que no me convence…
Cautivaste mi vida con tu encanto,
la luz que poseías me dejó tan ciega que no vi el engaño…
Me dejé ilusionar pensando que jamás te perdería
y que estaría para ti velando cada uno de los días…
Amé tu corazón con tantas fuerzas,
sin ver que era un cristal de roca pura…
Cortaste el abrigo del amor que te cubría
y aquí me dejaste con las alas rotas…
Miro sobre el piso, donde yacen los recuerdos
Y en suspiros me ahogo besando tus besos…
Miro lo que fue… y no comprendo
como puedo estar llorándote en mi silencio…
Vuelvo a guardar lentamente los momentos,
y la luz de tanto amarte se desborda sin consuelo…
No te olvides, amor mío, que a la roca
la desgastará el tiempo con su hastío;
y verás las partículas del amor que yo te he dado
esparcidas en tu vida como algo
que no volverás a tener jamás…















