
Llevo tan prendido en mí el aroma de tu ser,
que toda mi piel estremece si te nombra,
ruedan las horas del reloj por la pared
que alicata el florecer de nuestro encuentro a solas.
Llevo tan dentro de mi fortaleza,
la sutileza de tu verso y el fuego de tus ojos
que me sobra todo cuando me siento presa
en la libre senda que en tus pasos acomodo.
Llevo tu sentir tan a flor de piel
que puedo temer las garras del latido
marcando el sentido hacia donde tu flecha de
y dejándome perder para ganarme mi sitio.
Llevo mis instintos tan a descubierto
que el canal abierto por donde respiro
dibuja tu sino en tallos de sentimiento
creciéndose en el momento en que te suspiro.
Esencia








