cuando tus ojos me contemplaron,
me abrazaste feliz y dichosa
y nuestros corazones se besaron.
Después de un mes nos volvimos a encontrar,
sé que me buscabas desesperadamente,
me recordaste que no te debo olvidar,
me lo pedías muy amorosamente.
Te vi más bella que otras veces
y no pude evitar de contemplarte,
ansioso te pedí que me beses,
ya sabes que nunca dejaré de amarte.
Ay amor… otra vez te tuve a mi lado
y tu cuerpo temblaba de emoción,
nada temas amor, no dejaré abandonado
ni a tu vida ni a tu corazón.
Te necesito amor con tal intensidad
que sin ti ya no puedo vivir.
Nuestro encuentro no fue casualidad,
fue para nunca jamás sufrir.
Hoy te siento más mía,
tus dulces labios he besado,
temblorosa me dijiste que me has deseado.
Amor mío… yo te deseo de noche y de día.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 19/09/04













