
Se fue saltando charcos y escalones
aquel tiempo de juego y fantasía,
se abrió un mundo que yo no conocía,
de pronto... tuve largos pantalones.
Se esfumaron algunas ilusiones
partieron con un tiempo que moría,
momento en que la infancia anochecía
cayendo inconmovibles los telones.
No habrá más lluvias sobre la niñez
ni cómplices de tantas travesuras,
ni pechos de donante calidez
después de tan alegres mojaduras.
Termina la inocente placidez
y aquel tiempo colmado de diabluras











