
que hace a los gorriones su canto silenciar,
mientras la brisa mueve el denso ramaje
que agradece porque ella le viene a acariciar.
El murmullo que produce el riachuelo
y el chasquido de las hojas caídas
son las quejas que da el suelo
al ver a las estrellas queridas.
Los árboles cierran sus flores
porque es la hora del sueño
y entre ellos están los amores
que desean tener dueño.
Las estrellas se acercan alegres danzando
a visitar a su reina la luna,
los patitos que alegres estaban nadando
terminarán por dejar la laguna.
En el centro del paisaje hay un nido,
y en él se aman dos tiernos amores,
mientras en una roca se encuentra esculpido
un corazón que sufre dolores.
Ya se torna rojizo el cielo,
por donde el sol se ha despedido;
murmullo y chasquido no tiene el suelo
pues su querida estrella ha salido.
Es así como el crepúsculo viene
a llenar de felicidad infinita
a un corazón que de frío tirita
porque su amor adorado no viene.
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Mariano Bequer
El Callao, 12/09/66












