
Amontonas rayos
en vitrinas de la pinacoteca
de los soles de primavera
que en versos despertamos.
Es nuestro en nuestras manos
el concilio de las miradas
con la autoridad premiada
de los enamorados.
Abarrotas el senado
de mis héroes latidos
a tu hazaña cosidos
a tu alma engarzados,
benefactores tutelados
por tu íntimo sentir
del ansiado porvenir
contorsionista de milagros.
Fronterizas el frío
y lapidas sus huecos
donde el rostro del verbo
nos sonríe con brío
dibujando imprevistos
en la fisonomía de un beso
que nos hizo eternos
donde nunca nos fuimos.
Esencia







