un pobre gorrión se encuentra parado
en la copa hermosa de una verde palma
pensando en su amor que lo ha abandonado.
Conversa conmigo y entiendo en su trino
que sufre dolores en su triste vida,
entiendo también que así es el destino
del hombre cuando todo el mundo lo olvida.
Llorando el gorrión me dijo que un día
sacó a su pareja que estaba en prisión,
y entonces la ingrata con vil osadía
alzó raudo el vuelo sin contemplación.
Estuvo volando con rumbo perdido,
ni gracias le dio a su libertador,
por eso el gorrión se encuentra sumido
en la ingratitud de su gran amor.
También sufre el hombre vida parecida
cuando se entrega con mucha pasión,
a veces la ingrata muy rápido olvida
y abandona al hombre y a su corazón.
Yo sé que no todas las hijas de Eva
actúan usando el mismo patrón,
porque hacerlo a diario en ellas conlleva
que todos pensemos que son ilusión.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 27/07/04






