de este nuevo dia lleno de esperanza,
no temas mi Reina, no estés agobiada,
tengo tu cariño, tienes mi confianza.
Vives en mi mente y en mi pensamiento,
tú le has dado vida a mi corazón,
sabes tú, mi Reina, cuánto yo lamento
por vivir tan lejos... no hallo la razón.
Te envío mi Reina este amor sublime
que en mi pecho guardo con mucho cariño,
este amor que tengo las penas redime,
es amor de un ángel... es amor de un niño.
Llévalo, mi Reina, en todo momento,
desde que el sol sale hasta que se acuesta
como llevo el tuyo viviendo contento
ya que nuestras almas siempre están de fiesta,
es la misma fiesta, la misma alegría
y ambos compartimos la dicha infinita
porque siempre estamos de noche y de día
muy iluminados con la luz bendita.
Ayer me pediste un poema hermoso
para que tu angustia pueda mitigar,
ahora tu pedido lo cumplo dichoso
porque en esta vida siempre te he de amar.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 13/01/05















