quietud vaga
Publicado: Dom Nov 03, 2013 15:17
quietud vaga
-
el aura de tu imagen me atrae con dulzura,
y entre sueños reclino sobre tu núbil seno,
como un niño amoroso, mi cabeza pequeña;
y el ensueño me roza cálidamente, al ritmo
del suave soplo que, sutilmente penetra
por la estrecha ventana de la ilusión abierta.
ruboriza la luz el cielo destemplado
atrayendo magníficos destellos por el aire,
dando reflejos cálidos en los vidrios opacos
de la ventana antigua, cual visión celestial
el ojo ve y se asombra, pero tu luz es sombra
que simplemente vaga en el sueño del alma.
--- ---
es desconsoladora la rutina del día
sin el gustoso ámbar de tus labios.
yo quisiese pequeña mujer mía
que tus ojos claros olvidarán todo
y fuese yo el que iluminara tu silencio.
y es que tu rostro expande sobre mi corazón
la fuerza irresistible del amor
ojeando los ayeres con vehemencia.
solo puedo comparar a tu semblante fino
al cálido respiro de un beso ameno y tibio.
puedo decirlo en un verso cortito,
"nos hizo Dios para nuestro deleite"
yo lo siento al mirarte, y es que la sangre hierve
al compás del ritmo acelerado
que ruboriza mi mente con agrado.
--- ---
junto al viejo estanque los nenúfares tristes
se movían al son del viento sonoro y brusco.
muy cerca de los álamos tu voz también se oía,
y yo esperaba atento una mirada tuya.
sabía que en mi espíritu lo tuyo sería irreal,
y que tal vez la voz pudiera ser el eco
de algún duende infernal, tratando de atraparme
en la desilusión de los que van muriendo.
yo vagaba en quietud respirando figuras
con la misma simpleza del sol sobre la hierba.
se levantan erguidas en sus pálidos tonos
las petunias silvestres que engalanan la tarde.
--- ---
el viento arcano acude a menear tu melena.
¡oh bella Ofelia tienes, la piel de caramelo
y es tu sabor el dulce consuelo de mi carne!
a ti acude el rocío de las brisas de invierno
serenando tus ojos con el placer del frío.
en las horas nocturnas me acompaña tu voz
dormida en el rojizo sentir del corazón.
y en el blancor brillante del alba nacarada
una sed interior acude a recorrerte
con el placer intenso de la contemplación.
yo te diviso a veces flotar entre mis versos
alegrando las letras azules de mi alma.
Ofelia, tu no sabes contar las emociones
cuando alteradas buscan, de los cielos, tus labios;
pero tu bien lo sabes, sin ti todo es infierno
Germán g
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el aura de tu imagen me atrae con dulzura,
y entre sueños reclino sobre tu núbil seno,
como un niño amoroso, mi cabeza pequeña;
y el ensueño me roza cálidamente, al ritmo
del suave soplo que, sutilmente penetra
por la estrecha ventana de la ilusión abierta.
ruboriza la luz el cielo destemplado
atrayendo magníficos destellos por el aire,
dando reflejos cálidos en los vidrios opacos
de la ventana antigua, cual visión celestial
el ojo ve y se asombra, pero tu luz es sombra
que simplemente vaga en el sueño del alma.
--- ---
es desconsoladora la rutina del día
sin el gustoso ámbar de tus labios.
yo quisiese pequeña mujer mía
que tus ojos claros olvidarán todo
y fuese yo el que iluminara tu silencio.
y es que tu rostro expande sobre mi corazón
la fuerza irresistible del amor
ojeando los ayeres con vehemencia.
solo puedo comparar a tu semblante fino
al cálido respiro de un beso ameno y tibio.
puedo decirlo en un verso cortito,
"nos hizo Dios para nuestro deleite"
yo lo siento al mirarte, y es que la sangre hierve
al compás del ritmo acelerado
que ruboriza mi mente con agrado.
--- ---
junto al viejo estanque los nenúfares tristes
se movían al son del viento sonoro y brusco.
muy cerca de los álamos tu voz también se oía,
y yo esperaba atento una mirada tuya.
sabía que en mi espíritu lo tuyo sería irreal,
y que tal vez la voz pudiera ser el eco
de algún duende infernal, tratando de atraparme
en la desilusión de los que van muriendo.
yo vagaba en quietud respirando figuras
con la misma simpleza del sol sobre la hierba.
se levantan erguidas en sus pálidos tonos
las petunias silvestres que engalanan la tarde.
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el viento arcano acude a menear tu melena.
¡oh bella Ofelia tienes, la piel de caramelo
y es tu sabor el dulce consuelo de mi carne!
a ti acude el rocío de las brisas de invierno
serenando tus ojos con el placer del frío.
en las horas nocturnas me acompaña tu voz
dormida en el rojizo sentir del corazón.
y en el blancor brillante del alba nacarada
una sed interior acude a recorrerte
con el placer intenso de la contemplación.
yo te diviso a veces flotar entre mis versos
alegrando las letras azules de mi alma.
Ofelia, tu no sabes contar las emociones
cuando alteradas buscan, de los cielos, tus labios;
pero tu bien lo sabes, sin ti todo es infierno
Germán g


