No se le olvide al poeta...
Publicado: Mié Abr 03, 2013 16:03
No se le olvide al poeta…
SE LE OLVIDA AL POETA QUE LE ESTA VEDADO AMAR,
PUES CUANDO EL AMOR LO LLENE, DEJARA DE SER POETA.
SE LE OLVIDA AL POETA QUE MUY DENTRO DEL EL HAY
UNA LUZ, QUE HA VENIDO TAPANDO CON SUS OJOS LLOROSOS
PARA NO DEJAR DE SER POETA.
Ignacio Ortega
No se le olvide al poeta que el amor es dar
y aceptar que sin sol no hay oscuridad,
la mar es otro cielo y el cielo más mar
pero sobre todo aceptar… no todo es como lo ve.
No se le olvide al poeta que el amor no es demostración
sino el fuego de la hoguera, la nube que enrojece
en el desesperado intento de sujetar al sol sin brazo alguno,
el trémulo lago de unos ojos sin peces en la mirada,
la erupción apocalíptica del tallo…la inevitable agonía de su flor.
El amor no es sólo ceguera también es contemplación.
No se le olvide al poeta que le está vedado amar,
siempre ha de perseguir alzando piedras
buscando puertas, bajando a los infiernos…
de ahí trepando el cielo hasta abrir la tapa del mundo,
siempre, siempre buscando, hambriento, deseando sin descansar
pues si su amor un día le es correspondido a plenitud
el alud de palabras que cubra sus hojas solo escombros de versos serán.
No se le olvide al poeta que escribe y nada contra corriente
respirando un aire ajeno, hostil y envenenado,
mientras su cerebro el corazón le aplasta
y el corazón lo deja descerebrado,
mas no puede fatigarse, ni cerrar los ojos
ante las visiones escurriendo por sus manos
pues quizá no halle después de un parpadeo,
por abrevaderos de la luna y en ningún otro lado,
su sangre iridiscente que es la inspiración.
Que no se le olvide al poeta:
los restos del alma llevar a los labios
de su llaga que crece hambrienta.
El que verdaderamente ama no sufre…
con la sonrisa por delante va siempre al matadero.
No se le olvide al poeta que muy dentro de él hay una luz…
un pequeño guiño menguante y creciente
como el que la luna nos entrega entre tanta oscuridad,
y lo ha venido cubriendo con sus ojos llorosos
para cumplir con su estigma y serle fiel:
a su mirada de invierno, a su alma en otoño,
a su bullente sangre de verano y a la falsa esperanza
de una imperecedera, radiante, primavera;
para en solitario besar larvas, tumbas y cometas
¡para no dejar de ser poeta!
Iván Ortega
SE LE OLVIDA AL POETA QUE LE ESTA VEDADO AMAR,
PUES CUANDO EL AMOR LO LLENE, DEJARA DE SER POETA.
SE LE OLVIDA AL POETA QUE MUY DENTRO DEL EL HAY
UNA LUZ, QUE HA VENIDO TAPANDO CON SUS OJOS LLOROSOS
PARA NO DEJAR DE SER POETA.
Ignacio Ortega
No se le olvide al poeta que el amor es dar
y aceptar que sin sol no hay oscuridad,
la mar es otro cielo y el cielo más mar
pero sobre todo aceptar… no todo es como lo ve.
No se le olvide al poeta que el amor no es demostración
sino el fuego de la hoguera, la nube que enrojece
en el desesperado intento de sujetar al sol sin brazo alguno,
el trémulo lago de unos ojos sin peces en la mirada,
la erupción apocalíptica del tallo…la inevitable agonía de su flor.
El amor no es sólo ceguera también es contemplación.
No se le olvide al poeta que le está vedado amar,
siempre ha de perseguir alzando piedras
buscando puertas, bajando a los infiernos…
de ahí trepando el cielo hasta abrir la tapa del mundo,
siempre, siempre buscando, hambriento, deseando sin descansar
pues si su amor un día le es correspondido a plenitud
el alud de palabras que cubra sus hojas solo escombros de versos serán.
No se le olvide al poeta que escribe y nada contra corriente
respirando un aire ajeno, hostil y envenenado,
mientras su cerebro el corazón le aplasta
y el corazón lo deja descerebrado,
mas no puede fatigarse, ni cerrar los ojos
ante las visiones escurriendo por sus manos
pues quizá no halle después de un parpadeo,
por abrevaderos de la luna y en ningún otro lado,
su sangre iridiscente que es la inspiración.
Que no se le olvide al poeta:
los restos del alma llevar a los labios
de su llaga que crece hambrienta.
El que verdaderamente ama no sufre…
con la sonrisa por delante va siempre al matadero.
No se le olvide al poeta que muy dentro de él hay una luz…
un pequeño guiño menguante y creciente
como el que la luna nos entrega entre tanta oscuridad,
y lo ha venido cubriendo con sus ojos llorosos
para cumplir con su estigma y serle fiel:
a su mirada de invierno, a su alma en otoño,
a su bullente sangre de verano y a la falsa esperanza
de una imperecedera, radiante, primavera;
para en solitario besar larvas, tumbas y cometas
¡para no dejar de ser poeta!
Iván Ortega



