Memorias e Intentos y un poco de olvidos
Publicado: Jue Feb 28, 2013 05:41
Memorias e Intentos
Porque mi tiempo
se esfuma en tus ojos,
cuando mi espera desvanece
en la sombra de los anhelos.
Porque silente te nombro
cuando tu te callas
en la hoguera de este canto
que te llama y se ahoga.
Porque tu amanecer
se eclipsa en mi habitación
cuando tu aroma penetra
en el recuerdo de tu espalda.
Porque tus labios
se diluyen en mis memorias
cuando tu sonrisa
se acerca al desliz de mi mirada.
Porque no te olvido
es que no te abandono
en este intento de mudanza
de tu almohada a mi cama.
Anveg
Memorias y olvidos
En el reflejo de este sentir
se intercalan las huellas
de la soledad y la noche.
En mi sobre lleno de súplica,
sin destinatario ni fin,
se extravían mis nubes de silencio.
Mi espada ahusada con quimeras
se yergue en la penumbra
que deja tu vacío en mi alma.
Cómo renunciar a la fantasía
que tus labios un día, ahora lejano,
confiaron a mi abatido presente.
Esta guerra del quizás y del después
aniquilan con soberbia mis manos,
obligándome a inhalar tu descuido.
Escapando de mi nostalgia
fracaso en esta alcoba de ayeres
con mi rebeldía estampada en la piel.
Tejiendo nuestros recuerdos
me encuentro abandonada
en el huerto del pasado.
Con este ramillete marchito
de promesas sin firmar
parto entonces, en tu último olvido.
Porque mi tiempo
se esfuma en tus ojos,
cuando mi espera desvanece
en la sombra de los anhelos.
Porque silente te nombro
cuando tu te callas
en la hoguera de este canto
que te llama y se ahoga.
Porque tu amanecer
se eclipsa en mi habitación
cuando tu aroma penetra
en el recuerdo de tu espalda.
Porque tus labios
se diluyen en mis memorias
cuando tu sonrisa
se acerca al desliz de mi mirada.
Porque no te olvido
es que no te abandono
en este intento de mudanza
de tu almohada a mi cama.
Anveg
Memorias y olvidos
En el reflejo de este sentir
se intercalan las huellas
de la soledad y la noche.
En mi sobre lleno de súplica,
sin destinatario ni fin,
se extravían mis nubes de silencio.
Mi espada ahusada con quimeras
se yergue en la penumbra
que deja tu vacío en mi alma.
Cómo renunciar a la fantasía
que tus labios un día, ahora lejano,
confiaron a mi abatido presente.
Esta guerra del quizás y del después
aniquilan con soberbia mis manos,
obligándome a inhalar tu descuido.
Escapando de mi nostalgia
fracaso en esta alcoba de ayeres
con mi rebeldía estampada en la piel.
Tejiendo nuestros recuerdos
me encuentro abandonada
en el huerto del pasado.
Con este ramillete marchito
de promesas sin firmar
parto entonces, en tu último olvido.
