Resurrección
Publicado: Dom Feb 17, 2013 08:08
Resurrección
¡Oh tu, Eterno y Misterioso Fluído! En el cual, nuestras
huellas quedan Impresas.
¡Oh Vibración infinita! Que motivas el vivir.
Tu que reflejas las imágenes, del pasado, presente y el
Devenir, ¿Qué absurda ley, me condujo a esta ansiedad
Sublime?
¡Ay éter Santo! ¿Quién puede su Destino loco, predecir?
Transitar de la niñez a la Madurez con paso incierto,
Y al extremo del camino, ¡Ay! La presencia diáfana del amor
Me esperaba.
¡Oh no, Destino Mío! ¿Por qué?
Si ya amé, ya adoré, así lloré, supliqué y morí, tantas y
Tantas veces, por el Amor crucificado.
¡Ay, ay, Eter, Amigo Intangible!
¿Por qué no me advertiste, del visitante EROS?
Y me habló con dulzura inefable. Con vibración de Arpegios
Clestiales, y depositando una ROSA en mi Corazón
MUERTO.
¡Ay, Milagro, Milagro, Oh Hermano Eter!
Que el Corazón despertó, al beso suave de la Flor devota.
Y el cielo se sonrojó gracioso; las nubes, de azahares
Ornaron su ropaje. El sol, las estrellas, la luna y los
Astros, todos, todos, el Himno del Amor, entonaron.
¡Si Eter, si Eternidad Amada!
¡Lloro, lloro de dicha! ¡De gozo inolvidable!
¡Gracias, gracias!
Por guardarme,
Tesoro secreto, Regalo Hermoso.
¡Oh tu, Eterno y Misterioso Fluído! En el cual, nuestras
huellas quedan Impresas.
¡Oh Vibración infinita! Que motivas el vivir.
Tu que reflejas las imágenes, del pasado, presente y el
Devenir, ¿Qué absurda ley, me condujo a esta ansiedad
Sublime?
¡Ay éter Santo! ¿Quién puede su Destino loco, predecir?
Transitar de la niñez a la Madurez con paso incierto,
Y al extremo del camino, ¡Ay! La presencia diáfana del amor
Me esperaba.
¡Oh no, Destino Mío! ¿Por qué?
Si ya amé, ya adoré, así lloré, supliqué y morí, tantas y
Tantas veces, por el Amor crucificado.
¡Ay, ay, Eter, Amigo Intangible!
¿Por qué no me advertiste, del visitante EROS?
Y me habló con dulzura inefable. Con vibración de Arpegios
Clestiales, y depositando una ROSA en mi Corazón
MUERTO.
¡Ay, Milagro, Milagro, Oh Hermano Eter!
Que el Corazón despertó, al beso suave de la Flor devota.
Y el cielo se sonrojó gracioso; las nubes, de azahares
Ornaron su ropaje. El sol, las estrellas, la luna y los
Astros, todos, todos, el Himno del Amor, entonaron.
¡Si Eter, si Eternidad Amada!
¡Lloro, lloro de dicha! ¡De gozo inolvidable!
¡Gracias, gracias!
Por guardarme,
Tesoro secreto, Regalo Hermoso.
