Auxilio Señor
Publicado: Dom Feb 17, 2013 07:46
Auxilio Señor
Oye tu Relámpago, Faro de los Cielos.
Alumbra mi entendimiento en la irreflexión estéril,
De mis preocupaciones.
¡Y tu Trueno, dolor lacerante de los Dioses! Que nos
traduces el sentir Divino.
¡Hazme vibrar con tu energía vivificante! En los
áñgidos momentos de mi estrujante angustia.
¡A vosotros, a la hermética Naturaleza, al Infinito
Sagrado, os pido piedad, misericordia, luz, mas luz,
Para mi alma atormentada.
¡Amo, amo, con demencial pasión! Gimo, lloro,
¿Por qué, me veo en otros jardines,
deleitándome con la fragancia de sus flores?
¿Por qué permites, que de mi Interno exploten con
avasalladora fuerza, el trueno y el relámpago,
para imantar corazones?
¿Por qué, enajenado el torbellino del amor, nos
envuelve obstinadamente? ¡Contestame, dímelo,
herrero de las almas!
¿De que sutil esencia, nos forjaste para ser tan maleables?
¿Cuál es tu propósito? ¿Jugar con las voluntades Humanas?
¿Humillarnos al creernos puros e insensibles?
¿O enmendar un yerro tuyo, buscando Almas afines?
Mi voz, mi eco, mis interrogantes, se esfuman en el
Silencio inconmensurable del Misterioso y absurdo
Destino Humano.
Oye tu Relámpago, Faro de los Cielos.
Alumbra mi entendimiento en la irreflexión estéril,
De mis preocupaciones.
¡Y tu Trueno, dolor lacerante de los Dioses! Que nos
traduces el sentir Divino.
¡Hazme vibrar con tu energía vivificante! En los
áñgidos momentos de mi estrujante angustia.
¡A vosotros, a la hermética Naturaleza, al Infinito
Sagrado, os pido piedad, misericordia, luz, mas luz,
Para mi alma atormentada.
¡Amo, amo, con demencial pasión! Gimo, lloro,
¿Por qué, me veo en otros jardines,
deleitándome con la fragancia de sus flores?
¿Por qué permites, que de mi Interno exploten con
avasalladora fuerza, el trueno y el relámpago,
para imantar corazones?
¿Por qué, enajenado el torbellino del amor, nos
envuelve obstinadamente? ¡Contestame, dímelo,
herrero de las almas!
¿De que sutil esencia, nos forjaste para ser tan maleables?
¿Cuál es tu propósito? ¿Jugar con las voluntades Humanas?
¿Humillarnos al creernos puros e insensibles?
¿O enmendar un yerro tuyo, buscando Almas afines?
Mi voz, mi eco, mis interrogantes, se esfuman en el
Silencio inconmensurable del Misterioso y absurdo
Destino Humano.

