Cadáver exquisito.
Publicado: Sab Feb 02, 2013 14:29
Qué vacía puede llegar a tornarse una luna llena.
Ahora sólo sé que un pie tiene
que marchar tras del otro;
que la lealtad es una serpiente
que muerde la fe,
que la frivolidad es una manera
patética de existir,
que el amor a primera vista
es el más ciego.
Quiero empezar a olvidar,
quiero juntar todos mis versos preferidos;
los propios, los ajenos, los inhumanos,
quiero prenderles fuego y sentir,
por fin,
el vuelo de un árbol viejo,
la herida de la literatura
quizá encerrar unos cuantos
y beberlos
como filosofía de tristeza irracional
como herbolarios de guerra
o bálsamo contra amigos y mujeres.
Qué difícil se torna
querer a lo incesante,
todo es etéreo, melancólico
y entre facturas, un día,
cesas por cuenta propia
las lágrimas, el semen,
la sangre, el olvido.
Y la realidad se expande
como el sonido de una bala,
quemando todo a su paso,
el mar, el tabaco, el alma.
Por eso necesito irme.
No sé a donde, pero irme en enserio.
Uno trasnocha -y trasvive-
como si la vida fuese eterna,
pero llegará el día que nos demos cuenta
que lo único eterno, es la muerte
ahora soy una mano que escribe,
una metáfora de la soledad
y no me interesa aparentar más.
Un cigarrillo en la boca,
una lágrima en la mano,
una mirada en el suelo,
y sé que tengo que seguir
existiendo
en éste preciso silencio
de incandescente impotencia.
Ahora sólo sé que un pie tiene
que marchar tras del otro;
que la lealtad es una serpiente
que muerde la fe,
que la frivolidad es una manera
patética de existir,
que el amor a primera vista
es el más ciego.
Quiero empezar a olvidar,
quiero juntar todos mis versos preferidos;
los propios, los ajenos, los inhumanos,
quiero prenderles fuego y sentir,
por fin,
el vuelo de un árbol viejo,
la herida de la literatura
quizá encerrar unos cuantos
y beberlos
como filosofía de tristeza irracional
como herbolarios de guerra
o bálsamo contra amigos y mujeres.
Qué difícil se torna
querer a lo incesante,
todo es etéreo, melancólico
y entre facturas, un día,
cesas por cuenta propia
las lágrimas, el semen,
la sangre, el olvido.
Y la realidad se expande
como el sonido de una bala,
quemando todo a su paso,
el mar, el tabaco, el alma.
Por eso necesito irme.
No sé a donde, pero irme en enserio.
Uno trasnocha -y trasvive-
como si la vida fuese eterna,
pero llegará el día que nos demos cuenta
que lo único eterno, es la muerte
ahora soy una mano que escribe,
una metáfora de la soledad
y no me interesa aparentar más.
Un cigarrillo en la boca,
una lágrima en la mano,
una mirada en el suelo,
y sé que tengo que seguir
existiendo
en éste preciso silencio
de incandescente impotencia.

