Dolor.
Publicado: Sab Ene 19, 2013 13:40
Me duele pensar en ti.
Estas sábanas me oprimen, igual que serpientes en el cuello, y yo me siento miserable por no morir en ellas.
Tú duermes. Yo pienso. El mundo calla. Y siempre lejos. Siempre disyuntivos, sembrando la distancia siempre, regándola con el sudor de los ojos.
Siempre con pensamientos subversivos, con escasa sed desbordada por los lares de este fantasma omnipresente que es la utopía. Y nada más inestable que un “siempre”
Pero de tanto poner los pies en la tierra, uno ya no se siente tan distinto a un árbol. Entonces me dejo caer a letargos vacíos, cómo las palabras de la gente, cómo la luna es llena -en tiempos de gente vacía, la luna llena me parece un milagro-
Mi voz se quiebra cual espejo triste, flaco.
Me duele pensarte, y de amarte con fuerza no reparo, esa fuerza que te gusta dejar a la intemperie, sola, tiritando.
A veces no soporto tu distancia, el hastío que provoca, el caos que aterriza, y pronuncio tu nombre abrazando al silencio, diciéndole que todo irá bien.
No me atrevo a darle la espalda al amor que te tengo, pues ésta me puede arrancar las alas y dolerá pensar en ti.
Lo mejor que sabe hacer el amor es arder, cuando nos aferramos a él, irremediablemente, arderemos.
Dueles y te lo agradezco, te lo festejo.
Nosotros venimos al mundo a morir, a sentir la muerte a flor de piel, es lo único que me mantiene vivo.
Estas sábanas me oprimen, igual que serpientes en el cuello, y yo me siento miserable por no morir en ellas.
Tú duermes. Yo pienso. El mundo calla. Y siempre lejos. Siempre disyuntivos, sembrando la distancia siempre, regándola con el sudor de los ojos.
Siempre con pensamientos subversivos, con escasa sed desbordada por los lares de este fantasma omnipresente que es la utopía. Y nada más inestable que un “siempre”
Pero de tanto poner los pies en la tierra, uno ya no se siente tan distinto a un árbol. Entonces me dejo caer a letargos vacíos, cómo las palabras de la gente, cómo la luna es llena -en tiempos de gente vacía, la luna llena me parece un milagro-
Mi voz se quiebra cual espejo triste, flaco.
Me duele pensarte, y de amarte con fuerza no reparo, esa fuerza que te gusta dejar a la intemperie, sola, tiritando.
A veces no soporto tu distancia, el hastío que provoca, el caos que aterriza, y pronuncio tu nombre abrazando al silencio, diciéndole que todo irá bien.
No me atrevo a darle la espalda al amor que te tengo, pues ésta me puede arrancar las alas y dolerá pensar en ti.
Lo mejor que sabe hacer el amor es arder, cuando nos aferramos a él, irremediablemente, arderemos.
Dueles y te lo agradezco, te lo festejo.
Nosotros venimos al mundo a morir, a sentir la muerte a flor de piel, es lo único que me mantiene vivo.

