Cartas de la conciencia
Publicado: Mié Ene 02, 2013 15:39
Cartas de la conciencia
Tengo la cara oculta
...que vergüenza.
Entre la sombra oscura y la pálida chispa,
me sumerjo en pecados escondidos
... que vergüenza.
No ha podido resplandecer mi espíritu
y me arrastro en las sombras como la serpiente
...que vergüenza.
Nadie mira la intención del cuerpo, solo
la mira Dios. Los ángeles evitan contemplarme.
La conciencia me lee los mandamientos,
y mi pecado crece... que vergüenza.
Toda mi carne huele a podredumbre.
Me siento como un charco de agua sucia
...que vergüenza.
soy hipócrita, soy un vil pecador...
Si pudieran leer mis pensamientos
me mirarían igual que a los malignos.
No hay justo ni uno...
Todos llevamos brasas en la carne, y secretos
ocultos en el pensamiento.
Los voluptuosos cuerpos de las mujeres han corrompido mis ojos.
Es que no puedo dejar de admirar su belleza.
Y la carne manifiesta su fuerza, y el espíritu débil languidece...
pluralizo quizá, pero no miento.
Estiro mi pecado y el pecado me sigue.
Constantemente gimo como los cobardes.
Y es que vivo amedrentado de mi mismo.
La luz no comparte su esplendor. Y yo estoy ciego.
Las piernas y los senos acaparan mi sueño.
Todo mi ser enferma. Yo me seco.
Igual que un árbol solo, en el desierto.
En mi camino, jamás fui recto.
Las tinieblas me apresan. Pero yo no las amo.
Lo aseguro que no... pero estoy preso.
Todo grita mi nombre, yo me callo, cobarde.
Amigos míos, estoy alimentando mi deseo,
y pregunto si vos, también estáis...
Porque me siento solo, cayendo al precipicio,
y de verdad que mi cerebro tiembla de horror.
Es que crecí buscando el verdadero rostro,
y lo escuche decir cuanto me ama...
por eso duele traicionar el amor.
GerMan g
Tengo la cara oculta
...que vergüenza.
Entre la sombra oscura y la pálida chispa,
me sumerjo en pecados escondidos
... que vergüenza.
No ha podido resplandecer mi espíritu
y me arrastro en las sombras como la serpiente
...que vergüenza.
Nadie mira la intención del cuerpo, solo
la mira Dios. Los ángeles evitan contemplarme.
La conciencia me lee los mandamientos,
y mi pecado crece... que vergüenza.
Toda mi carne huele a podredumbre.
Me siento como un charco de agua sucia
...que vergüenza.
soy hipócrita, soy un vil pecador...
Si pudieran leer mis pensamientos
me mirarían igual que a los malignos.
No hay justo ni uno...
Todos llevamos brasas en la carne, y secretos
ocultos en el pensamiento.
Los voluptuosos cuerpos de las mujeres han corrompido mis ojos.
Es que no puedo dejar de admirar su belleza.
Y la carne manifiesta su fuerza, y el espíritu débil languidece...
pluralizo quizá, pero no miento.
Estiro mi pecado y el pecado me sigue.
Constantemente gimo como los cobardes.
Y es que vivo amedrentado de mi mismo.
La luz no comparte su esplendor. Y yo estoy ciego.
Las piernas y los senos acaparan mi sueño.
Todo mi ser enferma. Yo me seco.
Igual que un árbol solo, en el desierto.
En mi camino, jamás fui recto.
Las tinieblas me apresan. Pero yo no las amo.
Lo aseguro que no... pero estoy preso.
Todo grita mi nombre, yo me callo, cobarde.
Amigos míos, estoy alimentando mi deseo,
y pregunto si vos, también estáis...
Porque me siento solo, cayendo al precipicio,
y de verdad que mi cerebro tiembla de horror.
Es que crecí buscando el verdadero rostro,
y lo escuche decir cuanto me ama...
por eso duele traicionar el amor.
GerMan g

